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MENORCA 2025


Alojamiento

Kampaoh en Cala Galdana


Plan de actividades

Sábado 13 Sep 

Domingo 14 Sep

Opción 1 

Opción 2 

Lunes 15 Sep


Mapa interactivo

Propuesta gastronómica

Zona Cala Galdana

Zona Punta Prima

Zona Mahó

Leyendas


La leyenda de la Cova d'en Xoroi

Esta historia nos acerca a Cala'n Porter, en el municipio de Alaior. Era la época de las invasiones islámicas, cuando los piratas rodeaban Menorca para encontrar el momento de asaltar la isla y a sus habitantes.

Cuentan que un moro, superviviente de un naufragio en aquellas costas, se escondió en una cueva del acantilado. Se llamaba Xoroi.

Robaba comida a los lugareños para sobrevivir. Pero nadie le había visto nunca porque siempre lo hacía amparado en las sombras de la noche.

Un día desapareció una muchacha. Nadie supo lo que había pasado. Con los años dejaron de buscarla pero no la olvidaron.

Un invierno cayó una fuerte nevada. Estuvo toda la noche nevando y cuando los habitantes de la zona se levantaron vieron pisadas en el manto blanco que cubría la tierra.

Así descubrieron la cueva donde Xoroi y la joven del lugar, enamorados, habían formado una familia. Al ser sorprendidos, se abrazaron a sus 3 hijos para protegerlos. Pero Xoroi no quería que le atraparan y se lanzó al mar con su hijo mayor. Nunca más se supo de ellos.

La leyenda cuenta que aún quedan en la zona descendientes de aquella pareja. Las historias y las canciones sobre Xoroi no cesarán. La cueva en el acantilado que fue escenario del amor entre la doncella y Xoroi es hoy visita obligada para los que vienen a Menorca.

La Cova d'en Xoroi es una gruta natural desde la que puedes ver una maravillosa puesta de sol, bailar o, sencillamente, tomar una copa del excelente vino que se produce en Menorca con tu pareja, mirando el espectáculo del precipicio que le separa del mar.

Los gigantes de la Naveta des Tudons

Cuenta este viejo mito que unos kilómetros al este de donde se encuentra ahora Ciutadella, vivían dos gigantes que estaban enamorados de la misma mujer. Para decidir quién de los dos la cortejaría, decidieron hacer una competición de fuerza. Uno de ellos se propuso cavar un pozo muy profundo del que brotara agua, y el otro construiría una naveta con grandes piedras talladas, y el primero que terminase su obra, sería el vencedor.

Después de muchos días de trabajo, cuando el gigante que construía la naveta cargaba con su última piedra y se creía ganador, oyó cómo el otro gritaba "¡agua!" desde el fondo del pozo. Encendido de ira y de celos, arrojó la gran piedra al fondo del pozo, acabando con la vida de su compañero. Cuando se percató del mal que había hecho, se marchó para no volver, y según esta historia, ésta es la razón por la que falta una piedra en la Naveta des Tudons, que es la construcción íntegramente conservada más antigua de Europa.

La puerta del Infierno en el pozo de Na Patarra

Dentro del término municipal de Alaior, y junto al yacimiento megalítico de Torralba d'en Salord se encuentra una excavación que se cree que pudo llegar a los 64 metros de profundidad, aunque posteriormente fuera parcialmente rellenada, disminuyendo de este modo su altura. Este pozo se conoce como Na Patarra, y sobre él sobrevuelan varias historias sobrenaturales.

La primera de ellas dice que se trata de la mismísima puerta al infierno, y que durante las noches, pueden oírse las pisadas de los seres del averno caminando por su parte más profunda. Lo cierto es que en el fondo del pozo se acumula el agua que se filtra por la piedra caliza, y cuenta otra leyenda que el que la bebe se convierte en inmortal. Eso sí, mucho cuidado con caer y sumergirte dentro, ¡pues quedarías petrificado en el acto!

Y si eres valiente, y te atreves a bajar sus 137 resbaladizos escalones sumido/a en una claustrofóbica oscuridad, aún tendrás que lidiar con las brujas y seres mitológicos que te visitarán esa noche en tus sueños, como dice también la leyenda. En definitiva, ¡es un lugar apto sólo para los más osados!

El pirata del Pas d'en Revull

Hace varios siglos, un barco pirata se refugió en Cala Galdana y algunos muchachos jóvenes bajaron a conocer el lugar. Uno de ellos comenzó a andar barranco arriba, y ensimismado con el paisaje tan bello que veía, se perdió. Para cuando logró volver a donde estaba el barco, sus compañeros ya se habían marchado, y tuvo que buscar un lugar para vivir. Encontró una cueva con dos entradas, una en cada extremo, y rodeada de zarzas, así que decidió quedarse allí y comer de las frutas que crecían alrededor.

Pero el invierno acabó con la fruta, y pronto llegó el hambre. Así que comenzó a hacer escapadas furtivas por las granjas de los pueblos de alrededor, y se traía de allí un gallina, de acá un conejo, de más allá un cordero, y así hasta que empezó a levantar sospechas entre los aldeanos. Entonces, estos comenzaron a hacer batidas nocturnas por el barranco hasta dar con él.

Pero cada vez que lo veían y perseguían por el monte, lograba perderse de vista una vez tras otra. Sólo sabían que tenía la piel morena, pues era árabe, y el pelo rizado (revull, como se decía allí). Hasta que un día descubrieron su cueva y sus dos entradas. Así que prendieron fuego a una de ellas, y lo esperaron en la entrada opuesta. Y así fue como lo apresaron. Lo último que se sabe de él, es que sus captores lo hicieron pasar por el camino del barranco, que a partir de ese momento pasó a llamarse Pas d'en Revull.

La anciana del barranco de Algendar

Esta última historia tuvo lugar en el Barranco de Algendar, donde una joven celebraba su boda junto a sus familiares y vecinos. En medio de la celebración, una anciana descalza, sucia y mal vestida apareció de entre las malezas y empezó a decir a todo aquel que se encontraba: "Comed, comed gallinas. Que dentro de poco sólo comeréis sardinas." Lógicamente, todos la tomaron por loca y siguieron con la fiesta. Pero al cabo de un rato, empezaron a oírse gritos y golpes, y un grupo de piratas irrumpió en la celebración. Robaron de todo y a todos, y al volver a su barco, raptaron también a la joven.

Ella pasó años y años cautiva, hasta que un día logró hacerse con una barca de remos y huir de allí donde la retenían. Como no sabía navegar, pronto naufragó, y el mar la llevó hasta una playa. Desde allí entró caminando a un frondoso valle, y siguió y siguió en busca de comida y agua. Entonces tropezó con un grupo de personas que estaban celebrando una boda, y reían y bailaban al ritmo de la música. Y al ver la rica comida que estaban comiendo, se acercó a ellos diciendo: "Comed, comed gallinas. Que dentro de poco sólo comeréis sardinas."

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